¿ Ahorrador o Tacaño?

 Ahorrador y “Tacaño” son dos conceptos parecidos y diferentes a la vez. Hay una línea muy delgada que separa sus significados.


 

Miremos la definicion de cada uno.

Ahorrador :Que tiene el hábito del ahorro y no malgasta el dinero.

Tacaño:  Que se resiste o se muestra reacio a dar o gastar.

Las diferencias. En principio, ahorrar debería ser una actividad con objeto. Es decir, cuando uno ahorra, lo hace con un objetivo concreto: para adquirir un coche o una vivienda, realizar un viaje...… En este caso, los comportamientos obsesivos hacia la restricción de gasto están plenamente justificados. Realizada la inversión o la adquisición, el sujeto ceja en su actividad ahorradora y pasa a comportarse como un individuo normal.

 Mientras que una persona agarrada es aquella que se priva de una vida placentera pudiendo tenerla, que vive con menos lujos de los que pudieran disfrutar, que no es espléndida en regalos ni detalles, o a la que le cuesta sacar la cartera a la hora de repartir la cuenta de una comida. La persona tacaña nunca se verá como tal, se verá como ahorradora, mientras que una persona ahorradora no tiene por qué ser tacaña.

Se puede aducir que ahorrar también puede constituir un objeto en sí mismo. Se ahorra para la vejez, por si uno se queda sin empleo o por si sucede una catástrofe. ¿Puede en tales casos hablarse de tacañería? No, si la tasa de ahorro guarda una proporción acorde a los ingresos familiares. La siguiente pregunta es obligada: ¿qué significa acorde? ¿De cuánto estamos hablando?

El ahorro promedio de las familias españolas es próximo al 10% de la renta familiar disponible. Así que, ahorrando el 10% de lo que ingresa, no pueden acusarle de tacaño compulsivo.

Pero las medias son siempre engañosas. Un profesor de estadística decía que, si situamos a una persona estirada con su cabeza en un horno a 200 grados de temperatura y los pies en un congelador a 200 grados bajo cero y tomamos su temperatura en el medio de ambos extremos (por ejemplo, en la axila), puede que sea de 36,5 grados, pero el tipo está, sin duda, muerto. Y tenía razón: el 60% de las familias españolas (más de ocho millones) no ahorran nada o prácticamente nada al mes (la causa fundamental, la maldita hipoteca). Sólo el 34% de los hogares tienen posibilidad de ahorrar y sólo el 13% del total (1,9 millones de familias) ahorran más del 25% de lo que gastan. Sin duda, estos datos explican también el poco peso que se ha dado al estudio de los tacaños o ahorradores patológicos y, dicho sea de paso, deja como dudoso el criterio del 10% para considerarse un ahorrador normal.


 

De todos modos, los expertos no utilizan una cifra como medida de diagnóstico para distinguir al ahorrador del tacaño.

Las personas ahorradoras tienen una forma de vida más o menos austera y tranquila. Para conseguirlo, tratan de tomar las mejores decisiones posibles a la hora de utilizar su dinero. Por ejemplo, revisan las ofertas a fondo buscando que realmente les permita ahorrar y meditarán cada compra. Además, su visión se centra en el largo plazo y trata de conseguir un colchón suficiente para los malos momentos.

Al pensar a largo plazo, siempre buscan ahorrar dinero y lo invierten para no perder poder adquisitivo. Sin embargo, y pese a que son precavidos al comprar, no escatimarán el gasto si están convencidos de que es necesario.


 

Por su lado, los tacaños se caracterizan por su aversión a gastar dinero y ahorran sin un objetivo concreto, por lo que no hay una razón que les justifique. Además, no creas que esto se relaciona con el nivel de ingresos, ya que no importa cuando ingrese: siempre evitará realizar gastos. Tampoco suelen fiarse de otras personas y llegan a llevar estilos de vida que rozan la miseria pese a tener suficiente disposición económica. Por tanto, poco tienen que ver con quienes evitan gastos innecesarios para disfrutar de una vida mejor.

Ahorrar dinero es una tarea complicada pero al final es como todo, con un poco de práctica aprenderemos a hacerlo lo que nos vendrá muy bien para llegar un poco más desahogados a final de mes.

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